La inseguridad que persiste en diversas zonas de Guerrero ha impedido el combate directo de incendios forestales en regiones como la Sierra y Tierra Caliente, lo que incrementa el riesgo de daños ambientales y posibles afectaciones a comunidades cercanas.
El encargado de la Oficina de Representación Estatal de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), Carlos Toledo Manzur, informó que en aquellas áreas donde no existen condiciones mínimas de seguridad para el ingreso del personal, los siniestros únicamente pueden ser monitoreados, sin que se realicen acciones de control directo. Esta situación, explicó, limita la capacidad de respuesta ante incendios activos y eleva el peligro para los ecosistemas forestales y pastizales.
A pesar de este contexto, señaló que la Conafor mantiene una estrategia integral enfocada en la prevención, la capacitación y la coordinación interinstitucional, con el propósito de reducir la superficie afectada durante la temporada de incendios. No obstante, advirtió que el periodo de estiaje de este año se perfila como uno de los más complejos para Guerrero, debido a la sequía severa que se prevé para los meses de abril y mayo.
El funcionario recordó que durante 2024 el estado enfrentó una de sus temporadas más críticas, con más de 400 mil hectáreas afectadas por incendios forestales. En contraste, en 2025 la superficie dañada se redujo a poco más de 100 mil hectáreas, lo que representó una disminución cercana al 75 por ciento. Para 2026, precisó, la temporada apenas comienza y hasta ahora sólo se han registrado incidentes menores.
Actualmente operan alrededor de 20 brigadas apoyadas directamente por la Conafor, además de las integradas por dependencias como Protección Civil, la Secretaría de Medio Ambiente estatal, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, el Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y la iniciativa privada. A esto se suma el respaldo de programas como el Pago por Servicios Ambientales y proyectos de aprovechamiento forestal, que permiten ampliar la capacidad operativa a más de 100 brigadas.
Toledo Manzur destacó que la capacitación constante es una de las principales acciones preventivas, por lo que se han impartido cursos especializados a brigadistas, incluyendo prácticas de quemas controladas en puntos estratégicos del estado.
Finalmente, reconoció las limitaciones presupuestales existentes, pero afirmó que se trabaja en la optimización de recursos mediante la articulación de programas federales, estatales e internacionales, así como en coordinación con comunidades rurales y brigadas comunitarias. Subrayó que los esfuerzos se concentran de manera focalizada en 10 regiones prioritarias, ante una temporada de incendios que será particularmente exigente para Guerrero.





