Luego de tres años sin señales de recuperación, fue detectado el primer recluta de coral del género Pocillopora en la isla La Roqueta, un hallazgo que representa un indicio alentador para la restauración del ecosistema marino afectado desde 2023.
El descubrimiento fue dado a conocer por el biólogo marino Juan Barnard Ávila, quien detalló que este coral juvenil, conocido como “ripio”, fue localizado el pasado 19 de abril con el apoyo de buzos y centros de inmersión de la zona.
De acuerdo con el especialista, este registro marca un posible reinicio de los procesos naturales de regeneración, luego del severo impacto ocasionado por la ola de calor de 2023, cuando la temperatura del mar alcanzó hasta los 33 grados centígrados, provocando blanqueamiento, mortandad masiva y el colapso de amplias áreas coralinas.
El oceanólogo explicó que, tras estos eventos, el ecosistema pasó de presentar arrecifes saludables a estructuras degradadas, erosionadas y cubiertas de algas, con una pérdida significativa de su función ecológica.
En este contexto, subrayó que la aparición de este recluta indica que los mecanismos de autoreparación comienzan a activarse nuevamente, ya que el coral logró superar fases críticas como la dispersión larval y su asentamiento, lo que lo convierte en un indicador relevante de resiliencia.
Asimismo, precisó que este avance coincide con condiciones climáticas más favorables, asociadas a la fase de La Niña, lo que podría estar contribuyendo a la reactivación de los procesos naturales en el arrecife.
Cabe recordar que recientemente se había advertido sobre el estado crítico de los arrecifes en la zona, los cuales fueron catalogados en una condición cercana a la “extinción funcional”, debido a la pérdida masiva de corales registrada en los últimos años.
A este panorama se suman los daños ocasionados tras el paso del huracán Otis en octubre de 2023, cuando se retiraron más de 50 toneladas de residuos de embarcaciones destruidas, incluyendo materiales contaminantes que representan un riesgo adicional para la flora y fauna marina.
Pese a este avance, el especialista enfatizó que el hallazgo no garantiza una recuperación total del ecosistema, por lo que consideró indispensable implementar acciones de restauración activa y estrategias de conservación.
Finalmente, hizo un llamado a fortalecer el monitoreo científico y la colaboración entre autoridades, comunidad académica y prestadores de servicios turísticos, al señalar que, aunque este registro representa una señal positiva, la protección de los arrecifes sigue siendo urgente ante los efectos del cambio climático y la presión humana.





