Lo que en su momento fue presentado como el proyecto que transformaría la movilidad en Acapulco, hoy enfrenta severos cuestionamientos por parte de sus usuarios. El sistema Acabús acumula quejas relacionadas con la falta de mantenimiento de las unidades, retrasos en el servicio y deficiencias operativas que afectan diariamente a miles de pasajeros.
En las estaciones, las largas filas se han vuelto una escena cotidiana. Los tiempos de espera, que en algunos casos alcanzan entre 30 y 40 minutos, se agravan por la reducción de autobuses en circulación. Además, los usuarios reportan unidades con aire acondicionado fuera de servicio, asientos deteriorados, puertas con fallas mecánicas y camiones que permanecen fuera de operación debido a desperfectos.
María del Carmen López, quien utiliza desde hace cinco años la ruta Troncal, señaló que la frecuencia del servicio ha disminuido considerablemente. Explicó que anteriormente los autobuses pasaban cada 10 o 15 minutos, pero ahora la espera puede extenderse hasta 40 minutos, lo que provoca que las unidades lleguen saturadas y los pasajeros deban viajar en condiciones incómodas.
Las inconformidades también apuntan al estado físico de los vehículos. José Manuel Hernández, usuario cotidiano del sistema, afirmó que muchas unidades muestran un evidente desgaste, presentan ruidos constantes y carecen de aire acondicionado, una situación que se vuelve más complicada durante la temporada de calor. Consideró que, si otros sistemas de transporte han incrementado sus tarifas, el Acabús también debería ofrecer un servicio de mejor calidad.
Estas deficiencias se presentan en un escenario donde el transporte público de Acapulco enfrenta diversos retos. Aunque en los últimos años se han autorizado aumentos en las tarifas del transporte urbano y colectivo, los usuarios consideran que la calidad del servicio permanece estancada y que la modernización prometida aún no se refleja en la operación diaria del Acabús.
Desde su puesta en marcha, el sistema fue concebido para mejorar la movilidad mediante autobuses modernos, carriles exclusivos y traslados más rápidos. No obstante, el paso del tiempo, la falta de mantenimiento preventivo, la disminución de la flota disponible y las limitaciones presupuestales han deteriorado su funcionamiento, generando constantes reclamos por parte de la población.
Autoridades estatales en materia de transporte y movilidad han reconocido que recuperar la eficiencia del Acabús requiere una inversión integral que permita renovar las unidades, brindar mantenimiento permanente tanto a los autobuses como a las estaciones y fortalecer la operación para reducir los tiempos de espera.
Mientras no se concreten esas acciones, miles de acapulqueños seguirán utilizando un sistema de transporte que se aleja del modelo moderno con el que fue concebido y que hoy enfrenta el desafío de recuperar la confianza de sus usuarios.





