La exigencia de encontrar a las personas desaparecidas y garantizar investigaciones efectivas volvió a ocupar las calles de Acapulco. Cerca de 40 integrantes de la asociación Familias de Acapulco en Busca de sus Desaparecidos recorrieron este domingo la avenida Costera Miguel Alemán para demandar a las autoridades acciones concretas que permitan localizar a sus familiares.
La movilización se realizó en el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas. Madres, padres y familiares comenzaron el recorrido después de participar en una homilía en la capilla Cristo Rey y avanzaron por uno de los carriles de la Costera hasta llegar al monumento a las Madres Buscadoras, frente a playa Tamarindos.
Ya en el punto de concentración, los familiares realizaron un acto de memoria, elevaron una oración y dieron lectura a un posicionamiento en el que reclamaron que los esfuerzos institucionales no se limiten a generar registros o cumplir protocolos, sino que se traduzcan en búsquedas inmediatas, investigaciones y resultados.
Durante el acto, la presidenta de la asociación, Emma Mora Liberato, reconoció a quienes han respaldado al colectivo durante sus años de trabajo y aseguró que las familias mantendrán las labores de búsqueda pese a las enfermedades, dificultades y pérdidas que han enfrentado.
“Siempre hemos dicho que no hay ríos ni fronteras que nos impidan el seguir buscándolos, porque nos mueve el amor profundo que sentimos por cada uno de ellos”.
Mora Liberato explicó que el monumento representa a las madres y familias que mantienen la búsqueda de sus seres queridos y se ha convertido también en un espacio para reunirse, acompañarse y mantener viva la memoria de quienes continúan ausentes.
Como parte de las acciones realizadas en el lugar, se colocó una placa con código QR, mediante la cual se podrá consultar información relacionada con las personas desaparecidas cuyos casos son acompañados por la asociación, así como de aquellas que fueron localizadas, tanto con vida como sin ella.
La representante del colectivo agregó que mantienen conversaciones con autoridades para conseguir la instalación de iluminación en el monumento, al considerar necesario preservar y proteger este espacio que identifica a las familias buscadoras.
También estuvo presente el sacerdote Jesús Mendoza Zaragoza, fundador de la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Acapulco y acompañante del colectivo desde sus primeros años. Recordó que la organización surgió hace una década con apenas seis familias y actualmente reúne a más de 500.
El sacerdote advirtió que el problema continúa creciendo y señaló que las víctimas de desaparición aumentan cada año. Asimismo, explicó que la escultura denominada La Esperanza simboliza la determinación de las familias para continuar buscando, incluso ante enfermedades, el paso del tiempo o la muerte de integrantes del propio colectivo sin haber encontrado a sus seres queridos.
Mendoza Zaragoza destacó que algunas personas que ya localizaron a sus familiares permanecen dentro del movimiento para apoyar en la búsqueda de otros desaparecidos. Además, señaló que actualmente existen cuatro colectivos dedicados a estas labores en Acapulco y llamó a mantener la coordinación entre ellos.
Posteriormente, Sergio Ceballos Asencio presentó el pronunciamiento nacional del Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México (MNDM), organización integrada por más de 90 colectivos de 26 estados, además de agrupaciones de tres países de Centroamérica y Estados Unidos.
El documento incluyó una condena por la agresión armada registrada el sábado contra Alma Rosa Rojo Medina, fundadora del colectivo Voces Unidas por la Vida, en Culiacán, Sinaloa, donde ella y una de sus hijas resultaron heridas. Las organizaciones exigieron una investigación pronta, exhaustiva e imparcial sobre el ataque.
Las familias señalaron que las labores de búsqueda no pueden convertirse en una nueva fuente de riesgo para quienes las realizan. Enfatizaron que contar con registros de desaparecidos no equivale a buscarlos, de la misma manera que abrir expedientes no garantiza que existan investigaciones eficaces.
Entre sus principales demandas se encuentran prevenir las desapariciones, activar las búsquedas desde las primeras horas, coordinar las investigaciones con las labores de localización, garantizar identificaciones mediante procedimientos científicos y lograr que la justicia llegue sin retrasos.
El pronunciamiento también hizo referencia al informe Desapariciones en México, publicado el 11 de mayo de este año por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el cual contiene 40 recomendaciones y señala problemas como respuestas tardías, investigaciones fragmentadas, impunidad, una crisis de identificación y riesgos para las personas buscadoras.
Asimismo, recordó que el 19 de marzo el Comité contra la Desaparición Forzada de Naciones Unidas adoptó una decisión bajo el artículo 34 de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas.
Finalmente, Ceballos Asencio pidió a las autoridades dejar de lado las diferencias entre instituciones y gobiernos y colocar en el centro de las decisiones a las víctimas y sus familias, así como la verdad y la justicia.
El llamado de los familiares fue contundente: dejar de administrar la crisis de desapariciones y comenzar a erradicarla, pasando de los registros a las búsquedas inmediatas, de los expedientes a las investigaciones y sanciones, y de escuchar a las familias a construir junto con ellas las decisiones que impactan directamente en sus vidas.






